ELLAS.

Mis niñas.

26 Feb 2018

 

Dije que nunca os dejaría caer, y siempre mantuve mi promesa.

Hay algunas ocasiones en la vida en las que te sientes como un pequeño barco a la deriva en un mar inmenso y con una tormenta de granizo. Te golpean, te astillan, te zarandean de un lado hacia otro, casi consiguen que te hundas. Pero, en algún momento u otro, llega un viento salvador que se lleva muy lejos la tormenta, y hace que los rayos de sol brillen sobre el mástil de tu brillante barquito.

Ellas son esos ansiados rayos de sol que esperas cuando no deja de llover, o cuando está empezando el verano y quieres ponerte ya los pantalones cortos. Son las chicas que no salen de fiesta sin el pelo planchado y sin un par de sabrinas en el bolso para cambiarse. Las que me dicen que no les gusta la música alternativa pero que juegan al GuitarHero con canciones que antes desconocían. La que nunca posa de perfil en las fotos porque no le gusta su nariz. La que baila y baila dejándose el alma, porque sí, porque es lo que le gusta. La que se lleva su cámara cuando mi pequeña Nikki necesita descanso. La que, con tal de hacerme sonreír, hace mil y una estupideces. La que acogió a un borrachín adorable durante una noche en la que los planetas se alinearon. La que siempre tiene un abrazo y una sonrisa (son las más bonicas). Las que me llevaría al fin del mundo, sólo para que vieran que el mundo en el que vivimos nunca será tan precioso si no están ellas en él.

Pues hoy son ELLAS, las protagonistas, porque el amor, no es solo una persona que te complementa en un determinado periodo de tu vida, hay personas que te aportan otro tipo de amor, que te llenan, que te alegran las mañanas, las que nunca te fallan, las amigas de mil aventuras e historias, es el momento de aprender que no necesitamos más que una manta, pijama, peli y mil historias para ser feliz.

 

Laura Navarro.

Fotografía: A.Manzaneque 

¿AMOR PARA TODA LA VIDA?

Preguntas de consultorio.

19 Feb 2018

 

Esta semana nos han llegado varias preguntas al correo electrónico, y las iremos contestando poco a poco. Para aquellas que lo desconozcan nos pueden enviar sus consultas a contacto@perfectamujer.com, a través del formulario de consulta o de nuestras redes sociales: Facebook (@revistaperfectamujer) o Instagram (@revista_perfectamujer).

 

Esta pregunta nos llega sin ninguna explicación por lo que daremos nuestra opinión esperando que sea lo que nuestra lectora espera leer.

 

Si te enamoras...¿lo haces para toda la vida? A mi me gustaría pensar que si, de hecho conozco mujeres que han pasado toda la vida con la misma pareja y se siguen queriendo como el primer día. El amor cambia, crece, evoluciona.  

 

No se siente igual una relación con 20 años que con 50, con el paso del tiempo conoces a la otra persona con más profundidad, aunque también tengo que decir que nunca se termina de conocer a nadie. El amor juvenil es más pasional, más salvaje, mientras que con el paso de los años aunque sigue siendo pasional entran más factores en juego, cariño, ternura, etc.

 

 

Conozco mujeres que despues de divorciarse o separarse siguen diciendo que estan enamoradas de su primer amor, sin importar el tiempo que ha pasado desde que se conocieron, y por otro lado, he visto como el amor de un día se vuelve rancio y espeso con las diferencias, las discusiones.

¿El amor es para siempre? Creo que eso depende de cada una de las parejas, de su forma de ser, de actuar, de vivir la vida. A mi entender si que existe el para siempre, aunque para que esto funcione ambas partes de la pareja tienen que trabajar día a día para hacer crecer este amor, cual planta floreciendo.

 

Anónimo.

  Y JUGAMOS A SER HUMANOS EN ESTA HABITACIÓN GRIS...

Dije que tenía el corazón ocupado, pero en realidad era la mentira más enorme que había soltado en mucho tiempo. Tenía un parche de nicotina en mi corazón que no sabe vivir sin el humo de un amor, aunque precisamente así de efímero era el mío con aquel desconocido por el que te cambié una noche de principios de verano.

 Llevaba tanto tiempo pensando en ti que no pude creérmelo cuando me dijiste que querías. Que me querías. Y así fue como sucedió: te cambié por él una noche de comienzos de verano, entre humo, una botella de Jack Daniel's y calor. Mucho calor. Asfixiante y pegajoso, pero deseado. El calor que desprendía tu tuétano en el mismo momento que mi boca y tu boca comenzaron su tango particular, su lucha de manos sin perdedores (porque en esto de desearnos en secreto siempre fuimos récord Guiness). Esa noche te lo dije todo sin despegar los labios más que para besarte, y ahí quedó todo.

Me llenaste de tu luz por una noche, me completaste, pasamos de ser dos cuerpos desconocidos que se deseaban a una unión perfecta, una resta que daba cero aunque tú y yo juntos fuéramos más que dos, una división sin decimales, de resultado indudable. Divididos pero a un tiempo múltiplos, hijos del mismo padre, el deseo prohibido. La noche más perfecta de mi vida comenzó en un trago de whisky y terminó bebiéndote a tragos cortos, porque me daba miedo que te acabaras demasiado pronto. Y no te acabaste, pero sí huiste cuando llegó el alba. Te despertaste enredado entre mis piernas y de repente te parecieron demasiado largas para ti. Y recordaste que tú sí que tenías a alguien que te esperaba en casa. Alguien que sí te quería. Alguien que te necesitaba, pero no más de lo que yo necesité tu calor asfixiante en esa noche de verano. Pero es que era tan fácil decirle que sí a tu boca de labios dulces y mentiras almibaradas que no tuve más remedio que caer rendida, a tus ojos, a tu espalda, a la constelación que te recorría las costillas derechas. Perderse en esas pupilas a las que te asomabas y veías el universo reflejado como una estrella parpadeante, brillante, eterna. Te asomabas a esas pupilas y tenías la certeza de que el mundo terminaba en esos ojos, porque cariño, si Colón buscaba la tierra del oro se equivocó de camino, pues nunca encontró la manera en la que miras cuando rebosas de felicidad.

¿Ves por qué cuando me dijiste lo mucho que me anhelabas, tuve tanto miedo de golpe? En sólo una noche hiciste que no pudiera olvidarme de ti, te convertiste en mi nicotina amorosa. Y muy a mi pesar, lo sigues siendo. Sigo vadeando pieles y corazones para encontrar algo que me haga sentir mínimamente como tú lo hiciste aquella noche. Aquella noche infinita, ilimitada, inconmensurable. Sigo pensando si, cuando te acuestas con ella para dormir, el beso de buenas noches se lo das pensando en mí.

Laura Navarro.

CENICIENTA CAMBIÓ LOS ZAPATOS DE CRISTAL

Por Converse de día y Jimmy Choo de noche

5 Feb 2018

Un segundo de incertidumbre surcaba el aire al tiempo que él deslizaba el delicado zapato transparente en su pie; pero, por supuesto y como ella sabía, encajó perfectamente, destellos contra su pálida piel.

-¡Eres tú!-sonrió con ojos brillantes-Desde el momento en que entré sabía que había llegado al lugar correcto. ¡Por fin ha terminado mi búsqueda!

Se levantó y la cogió en brazos, bailando con ella por toda la sala, ante la mirada atónita de los presentes.

-¡Y ahora, amor, viviremos una vida nueva!

-¿Una vida nueva?-preguntó ella, su mirada perdida en el futuro y un amago de sonrisa.

-Por supuesto, amor. Te llevaré a mi palacio, te bañarás en bañeras de oro puro, sirvientas te llenarán de perfumes y aceites, vestirás con las mejores sedas, comerás en platos de plata y con cubiertos de pedrería, te desplazarás en carruaje con caballos de pura sangre... ¡seremos tan felices, para siempre juntos!

-Será maravilloso ser de la realeza. Podré ir de compras sin tarjeta de crédito, entrar a los clubs más exclusivos y que me hagan miles de fotos, pasármelo genial en un descapotable, y tamb...

-Eh, perdona, ¿de qué estás hablando?

Ella enfocó la mirada y la fijó en él, que la observaba con una mueca de ironía e, incluso... ¿una pizca de desprecio adornando su boca?

-Pues de mi nueva vida, que voy a dedicar a divertirme con mis amigas todo lo que pueda y más.

-¿Divertirte? Creo que te equivocas, cielo. ¿Amigas? No tendrás tiempo para eso...Tu vida a partir de ahora consistirá en ser mi acompañante veinticuatro horas, en silencio cabe recalcar. Asistir conmigo a todos los actos oficiales y hacer público nuestro amor, pero sólo cuando se te pida hablar. Vestirte bien y estar preciosa para las cenas de sociedad. Y cuando tengamos hijos, aparecer sonriente con uno de ellos en brazos. Siempre en silencio, por supuesto. Así que, de nuevo te lo digo, creo que te equivocas.

Ella se quedó mirándole con ojos como platos, muda por un momento.

-No. El equivocado eres tú. ¿Piensas en serio que voy a sacrificar mi juventud por un carruaje y cubiertos de pedrería? Yo quiero salir, divertirme, espirar el humo de un cigarrillo en un callejón a las tres de la mañana y sentirme viva, plantarme mis tacones para bailar con mis amigas. Porque, verás, príncipes como tú, que me ofrecen un reino a cambio de sumisión, habrá cientos, miles, diez mil si me apuras; pero pseudo princesas como yo, que estén dispuestas a renunciar a la vida perfecta y soñada por vivir la suya propia, somos una especie en extinción. Y no seré yo la que mate a un espécimen esta noche. Así que, aristócrata retrógrada de pacotilla, métete las sedas por donde te quepan, que a esta princesa aún le quedan muchos bailes a los que asistir sin anillo de compromiso.

Y dejó al príncipe plantado, tirando los zapatos al aire y atravesando el suelo frío lleno de pequeños cristales con pies descalzos de uñas azul eléctrico.

  

"No seas Cenicienta y te dejes engañar con promesas de una vida perfecta que en el fondo nunca lo es; el mundo necesita más luchadoras que princesitas bobas de cuento."

Laura Navarro.

 

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